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Io sono Li (Shun Li and the poet)

una película de Andrea Segre
Italia, Francia. 2011. 1h36
Con Zhao Tao (Shun Li), Rade Sherbedgia (Bepi), Marco Paolini (Coppe), Roberto Citran (el Abogado), Giuseppe Battiston (Devis)

El Premio LUX, otorgado cada año por el Parlamento Europeo desde 2007, persigue dos objetivos principales: centrar la atención en el debate público acerca de la Unión Europea y sus políticas y, en segundo lugar, facilitar la circulación de las (co)producciones europeas dentro de la Unión.

Películas finalistas al Premio LUX 2012: Csak a szél (Just the Wind) by Bence Fliegauf , Io Sono Li (Shun Li and the Poet) by Andrea Segre and Tabu by Miguel Gomes

1. En unas palabras

Photo filmShun Li, una joven china, trabaja en un taller de confección en el extrarradio de Roma. Un día, es enviada a Chioggia, cerca de Venecia, donde comienza a trabajar como camarera en una cafetería frecuentada por viejos pescadores. Entre ellos, un yugoslavo inmigrado desde hace 30 años, Bepi, conocido como «el poeta», se hace amigo suyo. Pero esta relación no está bien vista ni por los italianos del barrio ni por la comunidad china.

Primer largometraje de ficción del documentarista Andrea Segre, Io sono Li aborda con pudor y delicadeza la cuestión del acercamiento de personas de culturas diferentes.

2. Una china en Italia

Photo filmShun Li se va a trabajar a Italia, primero en un taller de confección en el extrarradio de Roma, antes de ser enviada a Chioggia, cerca de Venecia, para trabajar de camarera en una cafetería. Se encuentra en manos de una organización china (¿la mafia?) que le ha pagado el billete de avión y el permiso de residencia, gastos que ella deberá devolver permaneciendo al servicio de esta organización durante un tiempo indefinido. La presión es todavía mayor teniendo en cuenta que Shun Li ha dejado en China a un hijo pequeño, que no podrá reunirse con ella hasta que salde su deuda por completo.

En Chioggia, donde trabaja de camarera en una cafetería, mantiene una estrecha relación con la población italiana, en su mayoría con pescadores bastante mayores. Posiblemente, Shun Li no ha tenido nunca la oportunidad de conocer italianos de tan cerca. Entre ellos tiene un pequeño grupo de amigos: Bepi, Coppe, el Abogado y Bigote, que suelen reunirse en la Osteria Paradiso para tomar algo y charlar o jugar a las cartas. Estos cuatro hombres se muestran amables con la nueva camarera. Por ejemplo, le explican a qué corresponden los pedidos y cómo servirlos. También se ríen sin malicia de ella, que no entiende ni habla bien el italiano. Frente a esta joven extranjera y sola, el grupo de hombres de avanzada edad se encuentra en posición de fuerza y adopta de forma natural una actitud de «superioridad benévola», por así decirlo, una mezcla de sorna e indulgencia. En este sentido, estos hombres se diferencian mucho de otros dos clientes, Devis y un amigo suyo, que se dirigen a Li con desprecio.

Photo filmCon el tiempo, tiene lugar el acercamiento: los pescadores prueban la cocina china, que a unos les gusta y a otros no; invitan a Li a brindar para celebrar la jubilación de Coppe... Pero el que más simpatiza con ella sobre todo es Bepi, un yugoslavo inmigrado en Italia desde hace 30 años. Hablando con ella, descubre que su padre era pescador, como él. Ella le enseña fotos de su padre trabajando y después una foto de su hijo. Le cuenta que le echa de menos y que espera que pueda venir pronto a reunirse con ella. También le habla de la fiesta del poeta, una celebración tradicional a la que se encuentra muy vinculada y que interesa a Bepi, poeta en su tiempo libre, que encuentra fascinante esta tradición consistente en hacer flotar linternas sobre el río para conmemorar al gran poeta chino Qu Yuan. Li y Bepi comparten algo incluso en el plano político: el comunismo que conoció Bepi en Yugoslavia en los tiempos de Tito. La amistad que surge entre estos dos personajes, que tienen en común el hecho de estar solos y de ser extranjeros, se consolida. Bepi le propone a Li utilizar su propio teléfono para llamar a su hijo a China y le enseña su cabaña de pescador, que se encuentra sobre pilotes en la laguna. Allí, ante la tristeza de Li, que no sabe cuándo volverá a ver a su hijo, Bepi la abraza.

No hace falta más para romper el equilibrio que se había establecido entre Li y los italianos. Se extiende el rumor acerca de una relación entre Bepi y la joven. Esta sospecha da lugar a habladurías como que ella trabaja para la mafia china, que envía mujeres a seducir a viejos italianos y a casarse con ellos para quedarse con su herencia. Además, los chinos están por todas partes; se trata de una invasión, de un nuevo imperialismo. Por su parte, los chinos tampoco ven con buenos ojos la relación entre Li y Bepi, precisamente porque provoca rumores. «Los italianos hablan mal de los chinos por tu culpa», le dicen a Li, y de inmediato le prohíben dirigirse a Bepi más que para tomar nota de su pedido y servirle. Así es como se ve interrumpida brutalmente la amistad entre Li y Bepi bajo la presión de sus respectivas comunidades.

Photo filmDe esta forma, una joven inofensiva (sola, extranjera, dependiente, que no domina bien la lengua italiana...) se convierte de repente en una amenaza para la comunidad italiana. La película de Andrea Segre muestra perfectamente cómo se cruza una frontera, lo que hace que cambie la consideración que tenían los unos de los otros. El acercamiento entre Li y Bepi llega a un punto en el que ya no es aceptable, como si su amistad excluyera de repente a los demás, como si ella le pudiera arrebatar al otro el grupo al que pertenece. Pero lo que más cambia es el estatus de los personajes. A Li ya no se la ve como a una simple camarera sino como al símbolo o la vanguardia de la China imperialista. En cuanto a Bepi, a quien sin embargo se le recuerdan a menudo sus orígenes, se le asocia con Italia y sus riquezas, mientras que tan solo tiene una scooter y una cabaña.

El espectador, que probablemente se haya encariñado con los personajes de Li y Bepi, percibe este cambio de actitud como injusto. Sin embargo, lo que se ilustra aquí es el fenómeno del estereotipo, en el que todos podemos caer en algún momento. En cuanto se percibe una amenaza (a veces sin razón), como en este caso que Li se case con Bepi y se apropie de sus bienes, es como si el individuo se desvaneciera para dar paso a lugares comunes sobre su comunidad: que los chinos invaden el mundo y que van a arrebatarnos nuestros bienes. Cuando Bepi quiere entrar en la cafetería después de desencadenarse el rumor, Devis se lo impide diciendo «¡cuidado con la mafia china!», como si Li representara de por sí un peligro.

La prensa[2] habla a menudo de las inversiones chinas en el extranjero; el crecimiento vertiginoso de China impresiona a las naciones que no conocen el mismo desarrollo. Así pues, el discurso dominante sobre un país o una comunidad se aplica de repente a un individuo, sin tener en cuenta sus propias cualidades y defectos. Un gesto tierno entre Bepi y Li se interpreta como el signo de una unión e incluso de un futuro matrimonio, como si el personaje de Li cristalizara las ideas preconcebidas y los miedos de una comunidad con respecto a otra.

Por ello, Io sono Li puede leerse como una advertencia contra los estereotipos, que, en ciertas circunstancias, nos hacen ver a las personas no como individuos sino tan solo como portadores de los defectos o las malas intenciones que se le atribuyen a su comunidad o a la cultura de la que proceden.

3. Contrastes y complementariedad

Photo filmLa ruptura de la relación entre Li y Bepi, que se corresponde también con la ruptura de un equilibrio entre italianos y chinos, así como entre los italianos de pura cepa y Bepi, puede interpretarse de otra forma. De hecho, se puede formular una hipótesis según la cual la relación entre Li y Bepi hace que se tambalee todo un equilibrio social, el de la pequeña comunidad de Chioggia: la sociedad italiana, tal y como se presenta en la película, parece mantener por convención todo tipo de oposiciones, incluso jerarquizaciones, cuya yuxtaposición contribuye, sin embargo, a una forma de armonía. Al reducir estas oposiciones, Bepi y Li amenazan el equilibrio social.

La película se abre en el espíritu de la tradición china con la ceremonia de homenaje al poeta Qu Yuan. Esta tradición se expresa en diferentes momentos de la película, y la figura del yin y el yang, aunque nunca aparece de manera explícita, se impone de forma natural en ciertas escenas. De este modo, en una carta que Li le escribe a su hijo, compara el mar, una palabra masculina en italiano, siempre en movimiento, a la merced de las olas y del viento, con la laguna, una palabra femenina en italiano, tranquila y misteriosa. Dos palabras que representan dos facetas de lo mismo. Si analizamos Io sono Li desde la óptica del contraste, vemos que este abunda en la película.

Hay contraste entre los chinos y los italianos, por supuesto, que no comparten el mismo idioma, ni la misma cultura, ni la misma cocina, lo que no impide que coexistan en buena armonía, y una escena como aquella del mercado en el que el chino regatea precios y compra gambas es bastante representativa de la posibilidad de vivir juntos a pesar de las diferencias.

Hay otro contraste entre hombres y mujeres: los únicos que frecuentan la cafetería son hombres y Li está sola detrás de la barra. La única mujer que veremos entrar en la taberna (para salir muy rápidamente de ella) es la mujer de Devis, quien, furiosa, va a dejar a su hijo con su padre para poder ir al médico con su hijo menor, que está enfermo. También se ven hombres trabajando en el barco pesquero. Pero las mujeres son mucho menos visibles en la película. Así pues, hombres y mujeres parecen evolucionar en mundos paralelos que en realidad no llegan a encontrarse.

Photo filmTambién se oponen los jóvenes y los viejos. Mientras que el grupo de viejos pescadores es relativamente homogéneo, por oposición se encuentran Devis y su amigo, que no tienen la misma actitud de amabilidad con Li, ganan dinero de manera turbia y se jactan de tener mucho. A Bepi le exaspera su propio hijo, que le reprocha su modo de vida «a la antigua» (sin coche, sin ascensor, sin microondas, etc.) y que le ve más viejo de lo que es. De hecho, quisiera que su padre se trasladara para estar más cerca de Mestre, donde vive él, por si acaso «le pasara algo», a lo que él le replica «estoy solo, ¡no muerto!».

Del mismo modo se oponen diferentes concepciones de la vida entre jóvenes y viejos: los jóvenes son partidarios de una cierta modernidad, de una eficacia orientada al materialismo, mientras que los viejos prefieren lo antiguo, la sencillez, la tradición y la amistad. Al principio de la película asistimos a una escena en casa de los chinos en la que se aprecia la misma oposición entre el respeto y la tradición -la celebración del poeta por Shun Li- y el atrevimiento asociado a los juegos de envite.

Photo filmOtro contraste opone trabajo y descanso. El trabajo de los pescadores es físico y técnico. Devis, que no parece trabajar, se divierte sin embargo echando carreras de lanchas motoras y presume de ganar mucho dinero en poco tiempo y con poco esfuerzo. Cuando los amigos brindan para celebrar la jubilación de Coppe, invitan al chino a unirse a ellos, pero este rechaza la invitación porque tiene trabajo. «¡El trabajo, siempre el trabajo!», responden entonces los ancianos pescadores. La temática del trabajo y de la inactividad está muy presente en la película e incluso podría generalizarse este contraste oponiendo la Europa que envejece, que parece entrar en una fase de reposo (si no de recesión), y China, en pleno crecimiento y desbordante de energía.

La relación entre Li y Bepi reduce estas oposiciones, ya que se trata de un acercamiento entre un italiano (asimilado) y una china, un hombre y una mujer, un viejo y una joven, un jubilado y una trabajadora activa... Puede que la suma de los contrastes sea percibida como una amenaza contra el orden social porque esta relación hace zozobrar demasiadas convenciones.

4. Una puesta en escena entre eficaz y misteriosa

La película de Andrea Segre es de una gran limpieza y destaca sobre todo por unas escenas de eficacia notable en las que el espectador descubre muchas cosas en muy poco tiempo. El principio de la película, por ejemplo, antes incluso de que aparezca el título en pantalla, permite observar totalmente la situación de Li y presentar la ceremonia de homenaje al poeta que aparecerá como motivo recurrente.

Photo filmA este prefacio, que abre la película y evoca al poeta chino Qu Yuan, le siguen las primeras imágenes de la película, que muestran precisamente velitas depositadas sobre el agua por dos jóvenes asiáticas, lo que de entrada inscribe a la película en la tradición china. No obstante, esta escena, así como el sentimiento de paz, de recogimiento y de misterio que inspira, son brutalmente interrumpidos por la irrupción de un hombre que enciende la luz (descubrimos entonces que la escena tiene lugar en un cuarto de baño y que el agua es la de la bañera), que denigra la celebración diciendo «¡que estamos en Italia!» y que orina ante las dos jóvenes recogidas, como un signo adicional del desprecio que siente hacia las viejas creencias. Así, el espectador está enseguida al corriente de la situación: estamos en casa de unos chinos en Italia, y hay una fractura entre las jóvenes arraigadas a la tradición y los hombres que juegan al mah jong en la habitación contigua, que beben y que blasfeman. Entonces seguimos a una de las dos mujeres, Shun Li, que trabaja en un taller de costura. Su capataz la llama y le anuncia que va a partir a Chioggia, cerca de Venecia. Shun Li no tiene elección: le han pagado el billete de avión y el permiso de residencia y tiene que devolverlos en su totalidad. Shun Li acepta, vuelve y mentalmente le escribe ya una carta a su hijo, que se quedó en el país: le echa de menos, pero pronto estarán juntos. Todo su trabajo va enfocado a este fin: poder pagarle el viaje a su hijo. Todo esto se dice antes incluso de que aparezca el título en pantalla.

La situación se perfila de la siguiente manera: Shun Li se encuentra a merced de una organización china con la que debe saldar una deuda, su hijo no podrá reunirse con ella hasta que no lo haga y además está muy ligada a unas tradiciones chinas que difícilmente puede respetar en Italia, lo que permite imaginar su sentimiento de desarraigo y de soledad.

Photo filmPero si bien por un lado la película es muy explícita en ciertas escenas como la que acabamos de mencionar, también tiene una dimensión ambigua, incluso misteriosa. Por ejemplo, la organización china con la que está en deuda Li se presenta de manera equívoca. Ciertas cosas, como que Li no sepa cuándo saldará la deuda, que espere misteriosas «noticias» que llegarán no se sabe cuándo, que deba obedecer a la organización, que esta adopte formas tan diferentes como un taller de confección en Roma o una pequeña cafetería en Chioggia o que Li esté amenazada con tener que volver a pagar su deuda desde el principio si se porta mal, dan una imagen nada clara, ilegítima, de esta organización, lo que hace que podamos asociarla a una mafia. Pero por otra parte, esta organización no parece machacar a los individuos, como podría hacer una instancia realmente maligna. Las condiciones de trabajo en el taller de costura parecen aceptables (las obreras no parecen estar bajo presión, el ruido de las máquinas no es ensordecedor, etc.); el capataz es bastante condescendiente y la «mudanza» de Li parece ser un ascenso debido a la calidad de su trabajo. Li viaja sola de Roma a Chioggia; es cierto que los lugares en los que vive no son muy confortables pero tampoco son indignos; su trabajo en la cafetería también es muy banal y no da la impresión de estar explotada de forma escandalosa, aunque no tenga días libres durante mucho tiempo). Al final, esta organización aceptará que alguien pague por Li y le devolverá a su hijo antes de lo previsto.

También es difícil delimitar algunos personajes, como Devis, cuyas actividades son bastante misteriosas y tan dudosas como las de la organización china.

Photo filmDel mismo modo, la propia relación entre Li y Bepi está marcada por la ambigüedad. ¿Se trata de amor o de amistad? ¿Qué buscan el uno y el otro en esta relación? Los demás enseguida suponen que Bepi buscaba una relación sexual y que a Li le interesaba el dinero de Bepi. Para el espectador, aunque esta simplificación sea demasiado caricaturesca, la cuestión acerca de la naturaleza de su relación surge de forma natural.

Por último, la película presenta otro gran misterio: Lian, la compañera de habitación de Li. Al parecer no trabaja, siempre está ahí, leyendo revistas, sentada en la cama... Sin embargo, algunos planos enigmáticos nos la muestran en otros sitios, sobre todo en la calle por la noche. ¿Qué hace Lian fuera cuando ya ha anochecido? Podemos suponer que se prostituye para la organización china. ¿Es válida esta interpretación? Si aceptamos la hipótesis de la prostitución[4], podemos imaginar que Lian, a diferencia de Li, trabaja en unas condiciones extremadamente penosas que tal vez tengan por objetivo anonadarla. Cuando Li le comenta su amistad con Bepi, Lian le aconseja que desconfíe: «los italianos son nuestros clientes», dice, lo que puede adquirir un doble sentido si mantenemos la hipótesis de la prostitución. Por último, ¿qué sentido se le puede atribuir al gesto final de Lian? Tal vez Lian, sintiéndose machacada por la mafia que la obliga a prostituirse, escoge sacrificarse por Li. Podemos imaginarnos a Lian desviando una parte del dinero de la casa de citas[4] para darle unos ahorros a Li, y luego desapareciendo sin dejar rastro...

Así, la película de Andrea Segre, que a primera vista es muy límpida, se revela en profundidad más vaga y ambigua de lo que parece. Tanto en lo que respecta a hechos como a personas, la película invita a desechar una primera impresión que puede resultar aproximativa, precipitada y sin matices.

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1. El Abogado afirma: «la situación se vuelve peligrosa».

2. Por ejemplo, en septiembre de 2002, Le Monde diplomatique publica en primera plana: «¿Es China imperialista?», un artículo de Michael T. Klare.

3. Veremos que Devis se jacta delante de su amigo de haber recurrido a una prostituta para un servicio de gama alta que le ha costado mucho dinero. La prostitución es, pues, parte de la realidad de Chioggia.

4. En su primera carta a su hijo, Li escribe: «cuando el jefe manda coser 30 camisas al día, coso 10 de más para ti». Podemos imaginar que Lian retoma esta fórmula por su cuenta y trabaja más para acumular dinero para el hijo de Li.


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